
Me empezaba a hacer falta.
Las caminatas en cemento tienen su encanto,
Pero es un encanto deprimente,
Poco liberador,
Ruidoso.
Caminar sobre tierra (y algo de pasto ¿por qué no?)
Es algo que desde hace meses que no he podido hacer.
Si, he caminado sobre pasto y tierra,
Pero con tanta gente a mi alrededor.
Se sintió tan bien.
Caminar bajo los generosos rayos del Sol,
Entre los arboles,
Cantando canciones infantiles y dando saltitos.
Sabiendo (o suponiendo) que nadie me ve ni me oye.
Lo primero para mi suerte y lo segundo para la suerte del resto.
En fin, me hacía falta y lo extrañaba bastante.