La situación es compleja a nivel moral. Si las cosas se hubieran dado de una forma ligeramente diferente, no nos encontrariamos hoy entre la espada y la pared. Algo que uno nunca hubiera creido que podría llegar a complicarle la existencia se vuelve tan tortuosamente insistente... Es una pena, hubiera sido interesante ver hasta dónde llegaba, haber tenido siquiera la oportunidad de, presisamente eso, darle una oportunidad. Ahora... No hay forma de saber que hubiera sucedido, ¿No? Queda completamente fuera de las posibilidades. Hace que uno se pregunte si la amoralidad es tanto como la plantean. ¿Está tan mal? O más directamente aún ¿Está mal?
Según cualquiera diría (cualquiera menos yo), sí. Está horrendamente mal y fuera de cuestionamiento. ¿Por qué? Porque nos creemos muy inteligentes y racionales haciendo ciertas cosas que a la larga nos hacen más estúpidos que otra cosa. Pero lo acepto, supongo. Al fin y al cabo somos humanos; ser estúpidos es lo que mejor nos sale.
sábado, 19 de abril de 2014
miércoles, 2 de abril de 2014
Fundamentalismo no hay del bueno.
¿Qué tiene de malo querer estar en el medio? Cuando ambas partes desacuerdan queda un espacio gigante y vacio entre los extremos. ¿Por qué uno no puede estar ahí? Una cosa no... Pero la otra tampoco.
¿Por qué? Porque en ninguna de las dos está la forma. Y ahí nomás te piden una solución que deje contento a todo el mundo. Y no entienden que eso no se puede. La diversidad idiosincrática es tan grande a estas alturas que dejar contento a todo el mundo es casi imposible.
Acá no hay malos y buenos; culpables e inocentes. Acá hay una masa que exige respuestas en un medio que no puede darselas, porque el medio es producto de la masa y la masa es producto del medio.
Uno no pude ponerse en postura de "todo lo que yo hago está bien, tengo mi justificativo", ya sea para un lado o para el otro. Porque lo que uno considera que está bien no necesariamente lo está. Así como tampoco tiene por qué estar mal.
Es dificil encontrar un balance, más a estas alturas, cuando todo ya está tan dividido. El todo (no un sector), es producto de nuestro accionar diario y va a continuar con todas sus características hasta que dejemos el accionar egoísta de preocuparnos sólo por hoy y por lo que nos afecta directamente. Nosotros mismos nos hemos llevado a donde estamos y sólo nosotros nos podemos sacar, y va más allá de elegir gobernantes. Pasa por el accionar propio; plantearse ¿yo quiero esto?¿lo considero, realmente la solución justa? No soy quién para determinar que respuesta deba dar cada uno, pues, nuevamente, no hay bien y no hay mal, hay contextos culturales y concepciones morales que se encargan de juzgar por nosotros.
¿La solución? No la sé, no la tengo y por lo pronto no me parec cercana. Sólo digo, que para mi, no es la que hoy se plantea en ninguno de los dos extremos.
¿Por qué? Porque en ninguna de las dos está la forma. Y ahí nomás te piden una solución que deje contento a todo el mundo. Y no entienden que eso no se puede. La diversidad idiosincrática es tan grande a estas alturas que dejar contento a todo el mundo es casi imposible.
Acá no hay malos y buenos; culpables e inocentes. Acá hay una masa que exige respuestas en un medio que no puede darselas, porque el medio es producto de la masa y la masa es producto del medio.
Uno no pude ponerse en postura de "todo lo que yo hago está bien, tengo mi justificativo", ya sea para un lado o para el otro. Porque lo que uno considera que está bien no necesariamente lo está. Así como tampoco tiene por qué estar mal.
Es dificil encontrar un balance, más a estas alturas, cuando todo ya está tan dividido. El todo (no un sector), es producto de nuestro accionar diario y va a continuar con todas sus características hasta que dejemos el accionar egoísta de preocuparnos sólo por hoy y por lo que nos afecta directamente. Nosotros mismos nos hemos llevado a donde estamos y sólo nosotros nos podemos sacar, y va más allá de elegir gobernantes. Pasa por el accionar propio; plantearse ¿yo quiero esto?¿lo considero, realmente la solución justa? No soy quién para determinar que respuesta deba dar cada uno, pues, nuevamente, no hay bien y no hay mal, hay contextos culturales y concepciones morales que se encargan de juzgar por nosotros.
¿La solución? No la sé, no la tengo y por lo pronto no me parec cercana. Sólo digo, que para mi, no es la que hoy se plantea en ninguno de los dos extremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)