Te maté y no sentí nada.
Ni culpa, ni tristeza, n a d a.
Dije "esto no es un sueño" dentro de un sueño.
Abrí mis ojos, y ahí estabas.
Ni apenas muerto.
¿Qué te digo?
Ni sé porque te moriste, sólo sé que así fue.
Te maté en mi cabeza y no tuve el más mínimo remordimiento.
Inconcientemente o no... Fue raro.
Uno de los pocos sueños que recuerdo y en él te asesino.
Equivocado está el que niega que al destino le gusta ser cruel.
No te preocupes que no me amargo.
Hoy me dijeron que iba a extrañarte.
Pero dejé de creerles cuando me dijeron que también iba a comenzar a creer en Dios.
No importa lo que pase, voy a seguir con mis ideales,
Metanselo en la cabeza.
Va a ser raro, lo admito; pero nunca seré como ellos.
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