domingo, 1 de agosto de 2010

¿Por qué no?
¿Por qué si?
Pequeñas preguntas; lo sé... Pero asustan más que ninguna.
Son aquellas que logran que nos enojemos, que nos sonrojemos, que pensemos.

-...-

Y llego hasta aquí, nada más que escribir. SE AGOTÓ MI IMAGINACIÓN!
Y sé que no es así, sería muy triste en verdad; es que tan solo no tengo más palabras.
También sé que eso tampoco es cierto; estoy llena de palabras, solo que no quiero usarlas.
¿No quiero o no puedo?
Si que puedo, y tal vez quiera; NO DEBO.
Porque se qué por más loca que esté, no me rebajaría a decir una incoherencia solo por escribir.
No me frustra, me invita a seguir... Lo que prometía ser un nuevo universo, es más pequeño y rápido que una estrella fugaz vista desde dónde estoy.
Esperen... ¿Acaso no era esta la famosa era de la rapidez? ¿De lo momentáneo instantáneo?
Y vuelvo al "¿Por qué no?":
¿Por qué no nos tomamos unos minutos al menos de descanso de esta rápida y confusa era?
¿Porque no fundamos un "Día del pensador" ya que tantos otros inútiles días tenemos?
Y yo sé porque...
Porque si más de dos personas juntas estuvieran al menos cinco segundos pensando, se caería todo. Se darían cuenta de lo que quisieron cubrir con el tiempo.
Pues bien, desempolvemos nuestros cráneos y quitémosle esa sábana vieja al enorme mueble que es nuestro cerebro. Volvamos a habitar esa deshauciada casa que se volvió nuestra mente; recontruyamosla. Pero no hagamos un lujoso edificio, hagamos un hogar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario