viernes, 27 de agosto de 2010

Suena... ¿Desepcionante?
¿Por qué diablos nos llenamos la cabeza de absurdas fantasías?
Cuando descubrimos que no eran ciertas...
Caemos pesados como piedras ante la cruel realidad.
Pero... Es tan hermoso soñar al momento de hacerlo.
No es bueno ni sano, pero ¿acaso no son maravillosos esos treinta segundos de gloria, que se prolongan cuanto queramos?
Algunos temen perder sus sueños, otros temen soñar.
Si, ellos son los cuerdos y racionales que nunca faltan en la historia.
Viven para machacar las fantasías de los demás y las suyas propias.
Y es que todos sentimos la necesidad de callarlos de un manotazo.
Si, nosotros somos absurdos. Nos dejamos llevar con facilidad por la ambición de sueños.
Y somos más suseptibles que nadie al caer en la cuenta de que nada es verdad.
Que se acabó, finito, no más.
Pero aún así seguimos soñando con lo mismo, solo por si acaso.
Y es que tantas decepciones no sirven de nada para hacernos entender que no es bueno ser un soñador.
Pero... ¿Acaso es malo? ¿Acaso es tan terrible un poco de ambición?

No hay comentarios:

Publicar un comentario